Ventilación interior

Ventilación 

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Los ambientes viciados no gustan a nadie, ni siquiera a las plantas de marihuana. Para que tus cultivos puedan respirar adecuadamente y realizar la fotosíntesis sin problemas es conveniente que en torno a las plantas el aire siempre esté en movimiento.

Esto se consigue mediante el uso de ventiladores que en esencia son muy similares a los que utilizarías para contrarrestar el calor sofocante de las tardes de verano pero con los que vas a tener que prestar especial atención a la potencia si no quieres que tus plantas acaben despeinadas.

Una corriente de aire constante y controlada favorece al fortalecimiento de los tallos y a la protección de la planta frente a la aparición de hongos o posibles plagas.

Una cuestión de talla

Cuando hablamos de ventiladores, el tamaño sí importa. Es probablemente uno de los aspectos más destacados a la hora de escoger el modelo perfecto para tu tipo de cultivo.

En espacios pequeños y especialmente en los armarios de cultivo o esquejado, lo más recomendable es utilizar un ventilador de pinza. Tienen un tamaño reducido y los puedes acoplar al reflector para que además de darle una agradable brisilla a las plantas se encarguen de disipar el calor de la bombilla. Si además es uno de esos modelos oscilantes, tendrás una cobertura mucho mayor.

En el caso de que tu cultivo de interior sea algo más grande (una habitación o un armario de grandes dimensiones) te pueden interesar dos opciones. O bien un ventilador de suelo o bien uno de pie. El de suelo es perfecto para acabar con la humedad que se genera en la base de los cultivos o para hacer circular el aire en ese tipo de plantaciones que por su altura empiezan a ser demasiado voluminosas en la parte superior.

En cambio el de pie te será más útil si lo que quieres es trasladar a una habitación amplia el mismo tipo de corriente que se produciría en un cultivo de exterior, favoreciendo a una mejor absorción del agua de riego, la distribución del calor y a la ventilación eficiente de la estancia.