¿Reduce la marihuana la motivación personal?

¿Reduce la marihuana la motivación personal?

¿Es una creencia común o realmente hay algo de verdad en eso de que el consumo de marihuana reduce la motivación personal? Éste es uno de esos debates que lleva abierto muchísimo tiempo y en el que ni los defensores ni los detractores de la marihuana han conseguido todavía ponerse de acuerdo.

Parece ser uno de esos muchos conflictos en torno al consumo de cannabis en el que la mejor opción es no mostrarse demasiado radical con respecto a ninguna de las dos posturas porque a tenor de los escasos datos científicos que existen al respecto las dos podrían estar en lo cierto y las dos podrían estar equivocadas. Veamos a continuación por qué, independientemente de la variedad de marihuana elegida.

El consumo de marihuana y la pereza crónica

Lo de asociar el consumo de cannabis a cuestiones como la falta de atención, la pérdida de la motivación personal o lo que popularmente conocemos como estar volao es un estigma del que difícilmente se librará el cultivador y fumador de marihuana. Para ser un poco justos con este tema también es cierto que desde muchos frentes de la cultura cannábica no es que se haya hecho precisamente un gran esfuerzo por evitar estos clichés sino más bien todo lo contrario: se ha promovido esa imagen del fumeta zumbado y holgazán que parece haber perdido interés por todo lo que esté dos centímetros más allá de su porro de marihuana. Pero a nivel clínico, ¿existe alguna evidencia de que esto sea así?

Los primeros estudios sobre la relación existente entre la marihuana y la motivación personal se remontan a finales de la década de los 60 y comienzos de la década de los 70 en Estados Unidos, donde los detractores de esta planta estaban decididos a convertir su consumo en un problema social. Coincidiendo con una de las épocas doradas del cannabis estadounidense, en pleno movimiento hippy, se pusieron de moda los estudios (tal vez sin el rigor científico esperado) acerca de la afectación del cannabis en la capacidad de alcanzar el éxito, la búsqueda de motivación o las habilidades para socializar fuera de los círculos habituales.

Fue así como se pusieron de moda los conceptos de síndrome de la desmotivación y pereza crónica, ambos asociados a los síntomas anteriormente descritos y vinculados, según los expertos, al consumo de cannabis. La apatía, las dificultades para encajar en nuevos entornos sociales, la falta de deseo de trabajar o la incapacidad para enfrentarse a nuevos retos en la vida fueron planteadas por los expertos como algunas de las principales consecuencias de consumir cannabis y aceptadas socialmente sin demasiada contrastación.

El principal problema de estos primeros estudios de los años 70 fue que, aparte de haberse desarrollado en un entorno bastante condicionado por la opinión social, se hicieron sin una muestra lo suficientemente grande y variada que permitiera obtener evidencias reales que apoyaran las teorías expuestas. Por este motivo décadas después este tipo de planteamientos han empezado a desmontarse con otro tipo de análisis algo más elaborados.

¿Qué dicen los estudios más modernos?

pereza al consumir marihuana

Habría que esperar algunas décadas para que la cuestión de la marihuana y la motivación personal volviera a interesar a los investigadores. No sería hasta mediados de la década de los 90 cuando el tema volvería a adquirir cierta relevancia en el ámbito científico y con la aparición de nuevos estudios en este campo.

Los estudios modernos se han centrado fundamentalmente en adolescentes y en adultos jóvenes, hombres y mujeres, iniciados ya en el consumo crónico de cannabis. Esta selección se debe en parte a que los neurobiólogos saben que el desarrollo del cerebro continúa más allá de la pubertad y no se frena en esta etapa, como se creía en un principio, sino que se prolonga durante parte de la edad adulta. Con todo, este es un momento crucial en el refinamiento del cerebro y en su maduración y es aquí cuando el córtex frontal aprende a manejar gran parte de las emociones.

El tetrahidrocarbocannabinol (THC) tiene cierto impacto con los distintos procesos que se desarrollan en esta parte del cerebro: aprendizaje, memoria, funciones motoras, atención… Los efectos son más notables e intensos a corto plazo pero al parecer también podrían seguir afectando a las funciones cognitivas de estos fumadores tempranos incluso cuando ya han abandonado sus hábitos de consumo de marihuana. Algunos estudios de seguimiento han demostrado que el descenso de las capacidades intelectuales (velocidad de razonamiento, memoria o capacidad de análisis visual) de jóvenes que empiezan a fumar marihuana antes de los 16 años no se recupera con el paso del tiempo.

En este sentido, parece ser cierto que el consumo de cannabis como algo habitual y en grandes cantidades sí podría resultar contraproducente, sobre todo a edades muy tempranas en las que el cerebro aún no ha alcanzado la madurez que necesita para completa las conexiones cognitivas que le permitan trabajar a pleno rendimiento. Pero incluso dentro de este ámbito el caso de la motivación podría analizarse como algo más específico.

Los resultados siguen siendo algo conflictivos

A pesar de los datos de los estudios más actuales, encontrar un vínculo directo entre cannabis y pérdida de motivación resulta todavía más complicado. Para algunos investigadores el problema de la falta de motivación no está asociado al consumo de marihuana sino a problemas psicológicos (por ejemplo, la depresión) existentes previamente en la persona que consume este tipo de sustancias como forma de evasión.

Para otros, sin embargo, sí podría existir algún tipo de relación entre ambas cuestiones. Uno de los análisis más recientes, publicado por el Colegio Imperial de Londres en la revista Biological Psychiatry asegura que el consumo crónico de marihuana termina bloqueando la producción de dopamina en el cerebro, una sustancia química estrechamente vinculada con la motivación que sienten las personas y que les permite establecer un criterio entre lo que les da placer y les estimula y lo que no les resulta atractivo.

Así, el mismo químico que inicialmente provoca la adicción a una determinada sustancia es el que finalmente, en su ausencia, terminaría haciendo que el sujeto se mostrara apático frente a la realidad. Un tema controvertido sobre el que, como ha quedado demostrado, existen muchas opiniones.

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